Sommelier de alfajores| Facundo Calabró


12 mayo, 2022


La historia de Facundo Calabró, un “catador” que tiene uno de los mejores trabajos del mundo

Facundo Calabró,un sommelier de alfajores, contó cómo nació su pasión y de qué forma consiguió uno de los trabajos más envidiables, al menos en la Argentina.

“No se puede hablar de un creador del alfajor. Es algo que fue avanzando en el tiempo. Se supone que el primer modelo es árabe y su distintivo es el relleno”.

Calabró reveló: “El alfajor llega acá a América con la conquista. En nuestro continente empieza a mutar de una manera muy rápida y esta es la clave del éxito. Hoy es difícil definir qué es un alfajor”.

El sommelier de 25 años aseguró que: “Es un producto popular, y negar eso sería de necio”.

No es su actividad central, pero Facundo Calabró ha hecho de la catación de alfajores todo un fenómeno. “Esta idea nació en parte como un chiste, aunque se fue haciendo cada vez más serio pero tratando de conservar el humor”, cuenta, para empezar a aproximarnos a esta fascinante labor que despliega y que lo llevó a escribir un libro.
Según recuerda, “este juego dio origen al blog, con el que me hice conocido. Un periodista le pareció curioso, me hizo una entrevista en un diario importante, y tuvo mucha repercusión. A partir de entonces, empecé a aprender en serio porque solamente en ese momento me había lanzado a escribir pero sin tener muchos conocimientos”.
“Hoy estoy implementando una política más restrictiva en cuanto a la catación de alfajores. Hace mucho que no como uno entero, los voy probando de a pedacitos, por el oficio porque lo ideal es comerlo entero para satisfacción”, agrega.

LO QUE SE MIRA
A la vez, Calabró asegura que “ya he desarrollado cierta experiencia, por lo que detecto ya por las fotos cuándo un alfajor no tiene mucho para dar, por mala calidad o por no ser original. Hay muchos que son ricos, pero no tienen un sabor nuevo y entonces no me interesan. Mi desafío es descubrir alfajores que se aparten de los estándares”.
“Además del sabor, por supuesto se valora la presentación de cada alfajor. Su identidad expresa no solamente los sabores, sino también en el packaging, el nombre, el logo y también el anclaje geográfico e historia. Un alfajor es todo esto”, detalla.
En este marco, se apura por aclarar: “A veces la gente piensa que mi tarea es como la de un sommelier de vinos, pero en realidad lo que más me interesa es la parte más simbólica y cultural, afectivo, histórico… más allá de disfrutar de la catación. En el rubro de las golosinas, para mí el diseño es una de las cosas más hermosas”.

EN BUSCA DEL ALFAJOR PERDIDO
Además, Facundo escribió un libro sobre alfajores, para lo cual entrevisté a muchos empresarios y cumplió un exhaustivo trabajo de investigación. Se titula “En busca del alfajor perdido” y es bastante heterogéneo, porque tiene partes disimiles.
Según puntualiza Calabró, “primero aporta como un acercamiento a la historia del alfajor, algo fascinante porque aparece en la zona de España en la Edad Media y era algo diferente al producto actual. En estos siglos se transformó de manera bestial”.
“En otra parte relato la historia de algunas marcas emblemáticas, como por ejemplo Guaymallén, Jorgito, Havanna, Cachafaz, Terrabusi y otras, y finalmente hay una parte más delirante en el que hablo sobre cómo debería catarse un alfajor, por ejemplo”, explica.
En este marco, a través de Instagram es seguido por miles de fanáticos del alfajor y productores que buscan su beneplácito. Su blog: https:kiosco.catadordealfajores.com.

Fuente: LV

 

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