Jorge Paz
Según un informe del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA), las nuevas altas jubilatorias caerán este año hasta un 35% respecto de 2025 y un 45% en comparación con 2024. La principal causa es el fin de las moratorias previsionales, sumado a la pérdida sostenida del empleo formal.
De acuerdo con datos de la Subsecretaría de Seguridad Social citados por el informe, en 2024 se otorgaron 105.000 jubilaciones contributivas, es decir, con 30 años de aportes, y 320.000 mediante moratoria o Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM). En 2025 esas cifras descendieron a 113.000 y 248.000, respectivamente. Para 2026 se proyectan 110.000 jubilaciones contributivas y apenas 123.000 con moratoria y PUAM.
Pero, ¿qué ocurre en Salta? En diálogo con InformateSalta, el economista Jorge Paz explicó que no existen estadísticas de nuevas jubilaciones desagregadas por provincia, aunque los indicadores laborales permiten anticipar un escenario incluso más complejo que el promedio nacional.
«La informalidad salteña es entre 9 y 12 puntos más alta que el promedio urbano nacional», señaló. Para el especialista, este dato resulta determinante porque marca quiénes podrán completar los 30 años de aportes, «justo el canal que quedó sin la válvula de escape de la moratoria».
A ese panorama se suma otro dato preocupante. «Los departamentos del norte y de frontera, como Santa Victoria, Iruya, Rivadavia, Anta, Cachi y General José de San Martín, tienen una dependencia de moratoria de entre 70% y 76%, muy por encima de Capital y del promedio provincial». Según Paz, esto refleja que el NOA más rural enfrenta una situación al menos tan delicada como la del resto del país.
Hasta el vencimiento de la moratoria, quienes llegaban a la edad jubilatoria sin reunir los 30 años de aportes podían regularizar esa situación. Sin esa herramienta, el impacto será mayor en provincias con altos niveles de informalidad. «Aplicando las proporciones del informe nacional, en Salta la cantidad de personas que logren completar los 30 años de aportes estaría bastante por debajo del 40% nacional«, advirtió.
¿Quiénes son los más afectados?
Para Paz, el grupo más vulnerable reúne varias características al mismo tiempo. «Las mujeres, los trabajadores de departamentos de frontera y del norte agrícola, los cuentapropistas no registrados y las empleadas de casas particulares son quienes tienen mayor riesgo de llegar a los 65 años sin los aportes necesarios», explicó.
El economista recordó que las mujeres presentan una densidad de aportes menor que los varones debido a trayectorias laborales interrumpidas por tareas de cuidado y a la alta informalidad del trabajo doméstico. «Mujer, rural o de un departamento fronterizo, changarina o trabajadora de casas particulares: esa es la combinación de mayor riesgo», resumió.
Monotributo y changas: no es lo mismo
Paz también aclaró que no todos los trabajadores independientes enfrentan el mismo escenario. Mientras el monotributo genera aportes previsionales siempre que se pague regularmente, las changas o el trabajo completamente informal no generan ningún aporte al sistema.
«En Salta, el 35% de los ocupados trabaja en unidades económicas informales, frente al 22% del promedio nacional. Esa población va a depender casi exclusivamente de la PUAM porque nunca logró acumular aportes suficientes», sostuvo.
En cambio, explicó que muchos monotributistas realizan aportes de manera intermitente. «Son justamente quienes hasta ahora podían completar los años faltantes mediante la moratoria y que, de acá en adelante, quedarán mucho más expuestos», indicó.
Más asistencia y menos ingresos
El analista consideró que una de las principales consecuencias será el crecimiento de los adultos mayores que dependerán de beneficios asistenciales.
«La PUAM reemplaza a la jubilación con moratoria, pero paga el 80% del haber mínimo. Eso significa que incluso quienes accedan a un beneficio cobrarán menos», explicó.
Además, recordó que Salta ya presenta una mayor dependencia de prestaciones no contributivas que el promedio nacional. «Es razonable esperar una mayor dependencia de la asistencia estatal y también del sostén familiar, especialmente en el norte de la provincia, donde ese esquema ya es frecuente», afirmó.
Un problema que podría agravarse
De mantenerse la tendencia actual, Paz advirtió que la brecha entre las distintas regiones de la provincia podría profundizarse.
«Los mercados laborales más formalizados, como Capital y el valle central, seguirán sosteniendo mejor las jubilaciones contributivas. En cambio, los departamentos de frontera dependerán cada vez más de la PUAM», señaló.
Y concluyó con una advertencia: «Si no hay una nueva moratoria o una reforma previsional que contemple las trayectorias laborales informales, en los próximos diez años veremos una mayor desigualdad territorial, una feminización de la pobreza en la vejez y una creciente presión sobre la asistencia social provincial y municipal»./Informate salta