El pedido fue claro: más recursos, obras en marcha y un freno al aumento del combustible.
Más de 150 intendentes de todo el país protagonizaron una movilización sin precedentes frente al Ministerio de Economía, en medio de una fuerte preocupación por la asfixia financiera que atraviesan los municipios.
El pedido fue claro: más recursos, obras en marcha y un freno al aumento del combustible. Los jefes comunales denunciaron la paralización de proyectos clave, la caída de la coparticipación y la falta de transferencias que sostienen servicios esenciales en cada ciudad.
Además, apuntaron contra el destino de los fondos del impuesto a los combustibles, que —según afirman— no están volviendo en infraestructura ni en mejoras para las comunidades.
Los números preocupan: caída de ingresos, suba del combustible por encima de la inflación y menos margen para sostener áreas clave como salud, transporte y asistencia social.
Una protesta que marca un antes y un después en la relación entre Nación y municipios, y que deja en evidencia el impacto directo de la crisis en el día a día de la gente.