El Gobierno está en un laberinto: las desinteligencias y peleas de cúpula traban la política y la economía


5 noviembre, 2026


Peleas en el Gobierno

El clima en la Casa Rosada es de frustración y de ausencia de sentimiento de equipo; Milei pidió resultados, pero hay pocos avances; la pelea con Bullrich se acerca a un punto de no retorno; se quebró la inflexibilidad del equipo económico; el debate sobre las elecciones en EEUU

El presidente Javier Milei, Karina Milei y Martín Menem en la inauguración de un templo evangélico en NeuquénEl presidente Javier Milei, Karina Milei y Martín Menem en la inauguración de un templo evangélico en Neuquén

“Estamos sin conducción. Cada uno hace su juego”. Un miembro de la mesa política del Gobierno reaccionó así tras la noche negra del miércoles, cuando la derrota -previsible- de Donald Trump se combinó con desinteligencias en el gabinete y peleas de cúpula. El Gobierno está en su laberinto, trabado en la política y en la economía. Y no se debe a factores externos: los tomadores de decisiones que rodean a Javier Milei se tienden sus propias trampas, a fuerza de desconfianzas, internas, órdenes y contramarchas.

El clima en la Casa Rosada es de frustración y de ausencia de sentimiento de equipo. Esto se vio con claridad esta semana. La reunión de mesa política no se hizo por segundo martes consecutivo. La pelea con Patricia Bullrich se acercó peligrosamente a un punto de no retorno. Y la cuenta regresiva para suspender las PASO siguió corriendo sin novedades en el frente, en parte, por desacuerdos internos. Un integrante del primer anillo presidencial lo describió así: “Estamos como en el día de la marmota”.

La desazón se expande mientras el riesgo país no encuentra techo y las acciones argentinas muestran una corriente vendedora en Wall Street, desacopladas de la buena reacción en los mercados internacionales al triunfo demócrata en EEUU. Quizás por eso, la inflexibilidad del equipo económico asociada a la ortodoxia de Javier Milei empezó a mostrar su límite. Después de meses en los que cualquier idea para fomentar la reactivación era tildada de “plan platita”, Luis Caputo anunció alicientes para mejorar el acceso al crédito y para aliviar en ARCA la asfixia de los sectores económicos rezagados.

Una de las últimas reuniones de la mesa políticaUna de las últimas reuniones de la mesa política

La cadena de transmisión del gabinete, en tanto, mostró serios cortocircuitos. El Poder Ejecutivo firmó el sábado el proyecto de Ley de Competitividad Financiera y lo remitió al Congreso. El texto ingresó formalmente -y bajo un fuerte hermetismo- a la Cámara de Diputados el lunes y tomó estado público el martes. Las alarmas de los inversores sonaron cuando se supo que uno de los artículos de la iniciativa gravaba con Ganancias la venta de CEDEARs, una medida “anti-mercado” que olía a kerosene en un contexto complejo de suba de riesgo país. Esa misma noche, a las 22:50, el vicejefe de Gabinete, Ignacio Devitt -que fue injustamente castigado en redes sociales-, debió retirar el proyecto del parlamento. Un papelón.

¿Qué falló? Los autores intelectuales del proyecto fueron dos: en la parte regulatoria, el Ministerio de Desregulación, y en la parte impositiva, el Ministerio de Economía. Lo más curioso de la trama fue que la mesa política del Gobierno conocía el texto. No ocurrió como con otras iniciativas -como la ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada– que se manejó en la intimidad del vínculo entre Federico Sturzenegger y Javier Milei.

La iniciativa fue presentada y debatida el 13 de octubre en la mesa política. Estuvo presente Sturzenegger e incluso se hizo una videollamada con funcionarios de la Comisión Nacional de Valores (CNV) para evacuar dudas. En ese ámbito, Santiago Caputo advirtió sobre la incongruencia ideológica de gravar a los CEDEARs. “Nosotros bajamos impuestos, no los subimos”, a punto. Patricia Bullrich también cuestionó el artículo. Pero Sturzenegger defendió la idea de gravar a todos los inversores por igual para incentivar a los instrumentos locales. El debate quedó en el aire y Diego Santilli se comprometió a ver la ventana de oportunidad para remitirlo al Congreso./Infobae

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