Coronavirus: advierten que podría tratarse de una infección estacional


26 octubre, 2021


Según un estudio publicado en Nature Computational Science

Si bien al comienzo de la pandemia se creía que el clima no era un factor determinante, una investigación publicada por el Instituto de Salud Global de Barcelona aporta evidencia que indica que la covid-19 podría ser una infección estacional relacionada con las temperaturas y la humedad baja, como la gripe. En el trabajo, difundido en Nature Computational Science, se tuvo en cuenta la centralidad de la transmisión por aerosoles y la necesidad de adoptar medidas relacionadas a la “higiene del aire”. Por ello, la ventilación de espacios cerrados y la posibilidad de contar con medidores de CO2 podrían perfilarse como fundamentales de cara a los próximos años.

En el artículo, el equipo de especialistas exploró el vínculo entre la temperatura y la humedad en la primera fase de la propagación del Sars CoV-2 en 162 países. Como resultado, obtuvieron que las mayores tasas de contagio se advirtieron en aquellos sitios con temperaturas y humedad más bajas. Luego, a partir de un método estadístico, hallaron patrones consistentes durante las diferentes olas de coronavirus que sucedieron en los diversos países y regiones. Desde aquí, el clima también influyó en el número de casos que se registraron. El modelo epidemiológico apoya la hipótesis de que la covid-19 es una infección estacional, similar a la gripe y al resfriado.

“Los autores del trabajo prueban una correlación entre el incremento de contagios con la disminución de las temperaturas y humedad. Las cifras que obtienen son significativas estadísticamente, pero de ahí a extrapolar la estacionalidad del Sars CoV-2 hay una enorme distancia”, matiza Humberto Debat, virólogo e investigador del INTA en Córdoba. “De hecho, en este momento estamos con terceras olas en Europa y estuvieron en verano hace relativamente poco. Hay contraejemplos de toda índole que se pueden citar para demostrar que el clima es un factor entre otros, pero por ahora no es decisivo ni mucho menos”, asegura el miembro del consorcio PAIS de genómica de SARS-CoV-2 en Argentina.

Soy escéptico de la teoría estacionaria. Lo fundamental que conocemos respecto del Sars CoV-2 es que se trata de un virus de aerosoles. Me cuesta considerar a las estaciones como un factor decisivo porque enmascara otros parámetros que son centrales como el aire libre vs. los ambientes cerrados”, apunta Ernesto Resnik, biólogo molecular y biotecnólogo argentino residente en Estados Unidos. “Voy a decir algo polémico pero para mí lo que hay que tener en cuenta es que el comienzo del frío coincide con el inicio de las clases. Las nuevas olas se impulsan cuando la gente circula más y comienza a realizar las reuniones sociales ya no en parques y plazas, sino en casas y sitios desprovistos de ventilación”, opina el referente.

¿En qué momento podría volverse estacional?

“Es plausible que se vuelva estacional, es un potencial que habrá que tener en cuenta para la pospandemia, pero es extremadamente difícil saberlo en el presente. La estacionalidad no solo tiene que ver con la biología del virus, sino con las conductas que adquieren las personas en determinadas épocas del año”, acota Debat. “La ciencia recién está conociendo las dinámicas epidemiológicas de las diferentes olas”, añade.

Si la cobertura y las campañas de inmunización avanzaran en todo el mundo de manera simétrica (algo que no está ocurriendo por la desigualdad en el acceso a las vacunas), la estacionalidad podría ser el horizonte, pero según los especialistas cualquier afirmación que en el presente relacione los brotes con una estación determinada resulta prematura.

Del mismo modo, advierten que evaluar la estacionalidad no es tarea fácil. Las estaciones, desde hace tiempo, no están tan marcadas en ninguna parte del mundo. Ni siquiera en un mismo territorio es fácil identificar homogeneidades: en Argentina, las temperaturas y las humedades de Misiones o de Santa Cruz, difícilmente, puedan compatibilizarse.

La clave cultural

Conocer si la covid es una enfermedad de estación no constituye un interrogante menor. En la medida en que se conozcan más características sobre el Sars CoV-2, se tornará posible establecer políticas sanitarias más ajustadas a las necesidades de cada contexto. De confirmarse, la vacunación, por ejemplo, podría reforzarse en los meses previos a la llegada de las temperaturas frías. De esta manera, a partir de campañas planificadas en torno a las estaciones, se estaría en condiciones de evitar nuevos brotes.

“En Brasil nunca hizo frío. El virus estuvo todo el año, de hecho, el pico máximo se produjo entre marzo y mayo”, relativiza Resnik. Después plantea: “Los brotes tienen más que ver con las cepas que circulan y con el contacto entre las personas, con las costumbres, con dejar de tomar un cafecito al sol para hacerlo en un lugar con ventanas cerradas, con meterse en casas durante más tiempo. Lo cultural es clave”.

Además de la estacionalidad, hay otros factores que explican su propagación. “Hay que tener en cuenta la susceptibilidad de la población, relacionada a las tasas de inmunidad. También influye la evolución viral, esto es, la emergencia de nuevas variantes que empujan nuevas olas, con independencia de la coyuntura climatológica. Asimismo, influyen las políticas sanitarias y la movilidad de la población”, expresa Debat. Sencillamente, que un virus se convierta en estacional, no implica que deje de contagiarse durante el verano. Pero si hay algo que queda claro es que, de una forma o de otra, la ventilación llegó para quedarse.

 

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Con información de Página12

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