Clayface, la película de DC que busca levantar la puntería con una historia de horror corporal


26 octubre, 2026


Porque Matt Hagen (Tom Rhys Harries) tiene todo como para que su rostro muestre siempre una sonrisa, pero, y sin un pero no habría película, mientras filma con éxito en Ciudad Costera (o sea, Hollywood), el público lo adora y acaba de ser nominado a un premio de la Academia, le sucede una desgracia.

De regreso a Gotham City, una noche la novia de Markos Szabo, el mafioso más poderoso de la ciudad (David Dencik) lo seduce y se lo lleva a su cama. El despertar no será agradable cuando descubra que Szabo y sus secuaces están allí, en el dormitorio, y como represalia le desfigura el rostro.

La película nos va a contar entonces el origen de cara de barro o arcilla, porque Matt, tras perder absolutamente todo -su representante, su contador (Eddie Marsen), tal vez hasta su mejor amigo lo haya traicionado- recurre a Caitlyn Corr (Naomi Ackie), quien está realizando experimentos con nanocélulas regenerativas, controladas por la IA. Matt soporta que le inyecten las células y de un día para el otro, su cara vuelve a ser la de antes. Tan inexplicable como su reconstrucción facial, primero un ojo, luego una mejilla, después la mandíbula empiezan a deformarse. Y su cuerpo pasa a ser como una materia maleable, al extremo que, vaya uno a saber por qué, si desea convertirse en otra persona, lo puede hacer.

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Fuente by Clarin

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