Desde que se implementó la Ley de Identidad de Género, 1.371 niñas, niños y adolescentes rectificaron sus datos en el DNI de acuerdo a su género autopercibido.
Cuando la población en general piensa en la temática trans, el imaginario suele recaer únicamente en personas adultas. Sin embargo, tales identidades no se forjan de manera instantánea, sino que pasan por un largo recorrido. Muchas nacen en la infancia o adolescencia. Se sienten de un modo diferente a lo que la sociedad binaria impone que deberían sentir según su biología. Y así, entienden desde muy temprana edad que la genitalidad y el género no van necesariamente de la mano.
La mayor parte de las personas adultas trans han sido expulsadas de sus hogares desde pequeñas y fueron sumergidas en un ciclo de expulsión que comenzó en su casa, continuó por la escuela y siguió en el mercado laboral, afectando gravemente todos los ámbitos de su vida. Aún hoy los relevamientos indican que su expectativa de vida es de 35 años.

Pero, paso a paso y gracias a grandes cambios legislativos, los laberintos comienzan a convertirse en caminos más amables, y las personas adultas trans del mañana podrían tener una historia diferente que recordar, y un futuro diferente para habitar.
Ampliar la mirada binaria
“La sanción de la ley del matrimonio igualitario comienza en 2010 un periodo bisagra, con una cantidad de leyes que enriquecen los paradigmas sobre identidades de género y orientaciones sexuales. Amplían esa mirada binaria y heteronormativa, nos proponen ir más allá del binario dicotómico varón-mujer para que empecemos a contemplar otras construcciones posibles”, dice la psicóloga Valeria Pavan, de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA), especialista en políticas de salud inclusivas y en acompañamiento de personas travestis, trans y no binarias.
Según el RENAPER, 9.383 personas rectificaron sus datos en el DNI de acuerdo a su identidad de género autopercibida entre mayo de 2012 -cuando se implementó la Ley de Identidad de Género- y abril de 2021. Menos del 1% corresponde a menores de 9 años, casi el 15% involucra a niños y niñas de entre 10 y 19, y el 67% implica a personas de 20 a 39.
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