Economía
El viceministro de Economía, José Luis Daza, afirmó que el Gobierno no persigue un nivel determinado para el dólar, aunque reconoció que las compras de divisas que realiza el Banco Central (BCRA) buscan evitar una mayor apreciación del tipo de cambio, que en lo que va del año cayó 4,8%, según el cierre de este miércoles.
«No tenemos un objetivo de tipo de cambio. Pero si hay algo que estamos haciendo en los últimos meses es sostener que no se aprecie más. Si no hubiéramos comprado US$4000 o US$5000 millones, el dólar estaría mucho más abajo», dijo el funcionario durante su participación en el 3° Foro Estratégico Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (Iaef) en el NOA.
La definición expuso una de las tensiones centrales del programa económico: un esquema que, en términos formales, deja que el valor del dólar se determine por el mercado, pero que en la práctica busca moderar movimientos dentro del sistema de bandas establecido en abril del año pasado.
En ese marco, Daza sostuvo que el nivel actual «permite que algunos sectores estén muy bien y obliga a otros a ser más eficientes», y rechazó la idea de que el Gobierno pueda fijar el tipo de cambio real. «El tipo de cambio real no lo controla el Gobierno. Se determina por los flujos de capital y comerciales», señaló.
El funcionario planteó, además, que la economía entró desde comienzos de año en una etapa distinta, que definió como un «equilibrio virtuoso» del programa de estabilización. Según explicó, ese proceso se refleja en la caída de las tasas de interés de corto y largo plazo, junto con una baja en las expectativas de devaluación.
«Bajan las tasas cortas, bajan las tasas largas y bajan las expectativas de depreciación. Es el sueño de cualquier programa de estabilización», afirmó. A eso sumó otro dato que consideró clave: las compras del BCRA en el primer trimestre se combinaron con un giro de dividendos por US$1000 millones durante el último mes, en el marco de la flexibilización que determinó la autoridad monetaria para los flujos de las empresas desde 2025.
Para Daza, esa dinámica muestra que el programa dejó atrás una fase «defensiva» y entró en una instancia en la que las variables empiezan a reforzarse entre sí. En otro tramo de su exposición, defendió la apertura económica frente a las críticas por su velocidad y sostuvo que la Argentina sigue siendo una economía cerrada en comparación internacional. «Cuando llegué, ir a un supermercado fue como estar en Rumania después de la caída del Muro», graficó.
En ese sentido, planteó que el país necesita incorporar tecnología y bienes del exterior para mejorar su competitividad y advirtió que demorar ese proceso implica perder terreno frente a otras economías.
Daza también se refirió al impacto sectorial del programa y rechazó que la transición implique una pérdida estructural de empleo. Según explicó, sectores como energía, minería y agro generarán nuevas oportunidades, incluso si la industria enfrenta mayores desafíos.
«Pensar que el sector manufacturero es el que genera empleo y que hay que protegerlo es una visión equivocada. Hoy dominan la escala y la automatización», sostuvo.
De todos modos, reconoció que habrá sectores que deberán adaptarse y señaló que el rol del Gobierno es facilitar ese proceso mediante la reducción de impuestos, regulaciones y costos logísticos.
Por último, el funcionario remarcó que el principal factor para atraer inversiones no es el nivel del dólar sino la estabilidad institucional.
«No hay nada que haga más daño que la violación de los contratos», advirtió. En ese marco, sostuvo que el programa económico comienza a mostrar resultados tras dos años de ajuste y que el escenario hacia adelante estará marcado por una mayor oferta de divisas impulsada por sectores como la energía y la minería. «El programa está entrando, está cuajando como un rompecabezas», concluyó./Informate salta