Miles de simpatizantes del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, llenaron las calles de San Pablo, Río de Janeiro y Brasilia entre gritos, llanto y fuegos artificiales para celebrar el domingo por la noche su inédito cuarto mandato, que consiguió al dar vuelta la desventaja de la primera vuelta. Los festejos se extendieron hasta la madrugada del lunes.
Lula, de 80 años, derrotó con el 51,8% de los votos al senador Flávio Bolsonaro, hijo mayor del ex presidente Jair Bolsonaro, que obtuvo el 48,2%, según el Tribunal Superior Electoral (TSE). La diferencia fue de más de 4 millones de votos. Es la primera vez desde el regreso de la democracia en Brasil que un candidato que quedó segundo en la primera vuelta gana el balotaje. Las últimas encuestas daban una ligera ventaja a Bolsonaro, dentro del margen de error.
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