Moreno: «No creo ni deseo que Cristina sea la candidata del peronismo»


1 marzo, 2019


El precandidato presidencial afirmó que el PJ debe ir a una conducción colegiada. Destacó a Roberto Lavagna como el candidato que «no expulsa votos». Críticas a Kicillof y guiño a Massa.

Guillermo Moreno no anda con medias tintas. Reivindica su gestión al frente de la Secretaría de Comercio y critica sin matices la gestión de Axel Kicillof como ministro de Economía en el gobierno kirchnerista. “La devaluación de 2014 fue un error garrafal porque fue una decisión de política económica de Kicillof”, sentenció.
De cara a las elecciones, ya lanzado como precandidato a presidente por el peronismo, Moreno insistió en que la gestión de Macri está “terminada” y dijo que hay que armar “un gobierno de transición”. En cuanto a la postulación de Cristina dijo que “no creo ni deseo que sea candidata”.

Periodista: ¿Qué balance hace de la economía?

Guillermo Moreno: El primer análisis es cual fue el rol que cumplió hasta el momento el FMI. Primero puso condicionalidades al primer stand by firmado el año pasado, hace los primeros desembolsos y Macri tomó otra de las decisiones alocadas a las que nos tiene acostumbrados que fue poner a un mesa-dinerista en el Banco Central, y (Luis) Caputo en 90 días malgastó el dinero del FMI. Para sacar a Caputo del Banco Central tuvo que haber una tremenda declaración de Lagarde hablando sobre la transparencia en la asignación de dólares. Para dar el segundo tramo lo que hizo el FMI fue atar al Gobierno de pies y manos, porque al sistema capitalista moderno no existe esto de no emitir dinero sobre todo cuando tenés una inflación inercial porque está claro que todos los días los saldos monetarios son menores. Te están diciendo que a junio de 2019 la tasa de expansión de la base monetaria tiene que tender a cero, ahora con una inflación del 40% con lo cual es obvio que no podés tener un aparato productivo en condiciones normales con 40% menos de saldos reales. Lo que está claro que habiendo disminuido los saldos monetarios lo único que queda es que todas las semanas tengas una gran noticia de una gran empresa que colapsa.

P.: Como secretario de Comercio tuvo una relación controvertida con las empresas, y en el spot de campaña le habla a los empresarios…

G.M.: Nunca aumenté la estructura de la Secretaría porque le di el mensaje al mercado que era absolutamente coyuntural y de emergencia, tenía un rol para solo para ese momento. La estructura de Comercio se incrementó cuando yo me fui. Yo entré y me fui con 27 inspectores, porque era algo de coyuntura. A nadie se le ocurre que el modelo de desarrollo sustentable y permanente del peronismo va a ser haciendo acuerdos de precios una vez por mes, es absolutamente ridículo. Lo de las relaciones controversiales con los empresarios es discutible, hoy está queriendo encontrarse conmigo hasta la Sociedad Rural Argentina para que yo les explique la definición de oligarquía que voy a utilizar en la política económica. Nosotros sabemos que en el sistema capitalista moderno, la dotación al mercado la hace el sector privado. El peronismo no es estatista, ni nuestro gobierno fue estatista de ninguna manera.

P.: Pero estatizaron empresas…

G.M.: Obviamente le quitamos el Correo a Franco Macri por incumplimiento de contrato pero la instrucción que tenía era preparar la vuelta del sector privado, el problema es que no hubo oferentes serios. Cuando hicimos ARSAT es porque Nahuelsat no solo ya estaba en convocatoria que sino vino y me dio la llave, entonces nos íbamos a quedar sin las órbitas. Cuando hicimos ENARSA es porque el sector privado a través del Club del Petróleo, en ese momento conducido por Oscar Vicente en nombre de Petrobras, quien había informado en la Casa de Gobierno que se venía para agosto una crisis energética que nos íbamos a quedar sin gas y sin electricidad en la Argentina. Nosotros hicimos ENARSA e inmediatamente se termina la crisis energética. Quizás algún ministro de la última etapa de nuestro gobierno tiene una visión estatizante de la economía. Nosotros entendemos con mucha precisión el rol del sector privado en la economía como proveedor de bienes y servicios. Son los que se están fundiendo ahora con este gobierno al que caractericé no como neoliberal sino como oligarca. Es un gobierno de mil familias para mil familias.

P.: Usted sostiene que hubo una década ganada, ¿cuándo empezaron los problemas para el kirchnerismo?

G.M.: En 2014 con la devaluación que fue un error garrafal porque era una decisión de política económica de Kicillof y la conducta de tirar la piedra y esconder la mano no estuvo bien porque el mercado la leyó al revés. Se le endosó la devaluación a Shell cuando en realidad fue una decisión de política económica tomada por el ministro de Economía. Se le dijo a Kicillof que no devalúe porque se abría la caja de pandora.

P.: ¿Por qué no hay solución para la inflación?

G.M.: La inflación en el largo plazo no hay duda de que es un fenómeno monetario, pero en el largo plazo. En el corto plazo influyen variadas situaciones tanto de demanda como de costos. La contracara de la desaceleración inflacionaria va a ser la aceleración de la quiebra empresarial, porque está claro que la tasa de interés real se acelera con la inflación a la baja.

P.: ¿El sector privado es parte de la solución?

G.M.: La rentabilidad empresaria está fuera de discusión, sin rentabilidad empresaria no hay modelo nacional y popular con orientación a la producción que tiene como elemento ordenador la inversión. La Argentina tiene dos grandes vectores de competitividad que son la energía y los alimentos. Hay que ponernos de acuerdo en el abasto de productos a precios razonables.

P.: ¿Y el sector energético cómo está?

G.M.: Es un error continuado que comenzó con nuestro gobierno cuando (Miguel) Galuccio presentó el plan de negocios de YPF. Firmó con Chevron a 7,50 dólares el millón de BTU y empezó el proceso de dolarización de la economía. Te guste o no te guste eso es responsabilidad primero de Galuccio y de Kicillof que era el ministro de Economía. El que se opuso fui yo. Está claro que ahora debemos ir a un proceso de desdolarización de las tarifas. En términos de costos está claro que necesitamos un tipo de cambio competitivo y la administración del comercio exterior, ahora si ese tipo de cambio competitivo se va a trasladar 1 a 1 a las tarifas es algo ridículo.

P.: ¿Puede ser competitivo el sector energético sin tarifas dolarizadas?

G.M.: No hay ninguna duda. Para eso hay que definir cuál es el costo de exploración y explotación del barril de petróleo. Hay el costo de un barril de petróleo estamos hablando de unos 1.600 pesos para unos 169 litros de un barril de petróleo, lo que da unos 10 pesos y a los 40 pesos el litro de nafta hay un sendero importante. Te estoy poniendo exploración y explotación, la explotación significa la amortización que es ir por el petróleo más caro. Ahora fue una decisión de Galuccio ir por el shale y no por el convencional y fue una decisión de él firmar un acuerdo con Chevron por 7,50. Y es el primer caso que veo que de presidente de una empresa, o sea de un empleado petrolero, pasó a ser dueño de una petrolera en tres años, es un caso único de la historia de la industria, realmente es notable el camino que recorrió Galuccio. Ni siquiera Aranguren se atrevió a todo.

P.: ¿Cómo observa la política de déficit cero?

G.M.: El déficit fiscal primario no está bajando porque la caída de la recaudación es exactamente del mismo quantum de lo que quieren bajar de gasto público. Lo que pasa que la caída de los ingresos fiscales son hoy y la caída del gasto público es un año. Hoy no están teniendo déficit fiscal primario cero, salvo con contabilidad creativa que es lo que están haciendo. La caída de los ingresos está por encima del 15%. Enero de 2018 contra enero de 2019 la caída de la recaudación es del 15 al 16%, pasa a 13% si se contabilizan las retenciones que es un impuesto ridículo que le pusieron al sector manufacturero. Por lo tanto lo que le empieza a pasar ya en enero es que le caen las exportaciones manufactureras porque es descabellado ponerle retenciones a un sector que tiene serios problemas de competitividad.

P.: ¿Qué ve para el segundo semestre?

G.M.: Hoy las proyecciones que se pueden hacer son de un trimestre. Nosotros proyectamos el primer trimestre y ahora el segundo trimestre. Nosotros dijimos a nuestros clientes ya a fines de 2017 que no podíamos proyectar 2018 porque la variabilidad de los indicadores más centrales de la macroeconomía tenían tanta dispersión que era imposible proyectar. No puedo hablar del segundo semestre teniendo en cuenta como está la Argentina. Hoy tenemos que ponernos de acuerdo las fuerzas políticas en cómo damos vuelta la página. Si los sectores políticos mayoritarios nos ponemos de acuerdo en un gobierno de transición, cosa que los radicales están discutiendo, lo fundamental es que no vamos a malgastar la última plata que te va a mandar el FMI, porque la estamos malgastando con una formación de activos externos que sigue en torno a los u$s 2.500 millones por mes. El Fondo sabe que la Argentina explota, y le puso un domo a la Argentina y la explosión la transformó en una implosión para que tenga secuelas en la región. Hay que dejar de proyectar este futuro decadente y ponernos de acuerdo para cambiar esto. Hay que armar un gobierno de unidad nacional, nos sentamos seriamente con el Fondo y aprovechamos este año para sentar las bases sobre las cuales se va a asentar el gobierno definitivo que va a asumir con su modelo económico, que en el caso mío como precandidato a presidente en el seno del peronismo digo que tiene que ser modelo de desarrollo económico permanente y sustentable, con orientación a la producción no más al consumo.

P.: Mientras tanto las tribus del peronismo están debatiendo si se juntan o no…

G.M.: Fijate la foto de San Juan fue muy importante, faltaban actores como Moyano, Cristina, dirigentes, empresarios pero sirve como embrión de la mesa de unidad. También el congreso de la provincia de Buenos Aires donde estuvieron los distintos intendentes y muchos dirigentes. Estamos dando señales de unidad y el sendero me parece atinado.

P.: ¿Quién ejerce el liderazgo que siempre demanda el peronismo?

G.M.: Volviendo a la doctrina, quizás es el momento en el peronismo de una conducción colegiada. Quizás el de Cristina haya sido el último liderazgo individual del peronismo. Fijate que Menem le ganó la elección a Kirchner pero como no tenía la verdad histórica a los 60 días como hecho político perdió relevancia. En el peronismo obviamente que hubo un liderazgo muy fuerte de Cristina pero perdimos la elección, se repite el mismo fenómeno que se dio con Menem. Llegó el momento de institucionalizar el proceso que finalmente desemboque en la victoria de la revolución peronista.

P.: Pero el peronismo necesita un candidato…

G.M.: Y lo va a tener…

P.: ¿Es Cristina la candidata de unidad?

G.M.: No creo ni lo deseo. Como tampoco creo y deseo que sea Kicillof el candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires.

P.: Entonces, ¿quién debería ser el candidato en la provincia?

G.M.: Massa sería un gran candidato, pero cualquiera de los compañeros puede serlo. Se tienen que sentar los candidatos y definir. Imaginate que si se sienta Cristina y dice vos Moreno cuantos votos tenés, le voy a decir tengo 8% pero ojo que son todos de ellos porque fui a buscar los votos de los sectores religiosos, de los sectores nacionalistas y del peronismo ortodoxo, todos esos votaron a Macri, o sea que mis votos valen doble. Cuando vuelvo con los votos de Macri algunos progres dicen “miren a Moreno que viene con los votos de los sectores religiosos”. Estas son las cosas que nos van separando de algunos sectores demasiados ideologizados y con una práctica que no está en el seno del peronismo, no se entiende incluso lo que hablan. No hay ninguna duda que en esa mesa Cristina es el que más votos tiene, ahora tenemos que elegir un candidato que pueda sumar todos los votos. Por eso es buena la candidatura de Lavagna, no es porque él tenga votos individualmente, sino que no expulsa votos que sumamos para la misma comarca. Por lo tanto es un candidato que cuando todos le pongamos los votos estará cerca del 60%.

 

 

 

 

 

Fuente: Ámbito

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